miércoles, 19 de septiembre de 2007

Soy yo?

Recordando aquellos tiempos en los que, entre el ritmo y la inocencia me envolvía de sonidos extravagantes y cursos para volar, llegó a mí aquel olor a madera llena de pasos, y es que el baile era una parte tan importante de mí, que aún no me explico como un día lo dejé ir, no termino de entender como libero ahora la cantidad de demonios que llevo dentro. Hoy que trato de enredarme en palabras, rimas, acentos y silencios, he llegado a la conclusión que la parte que me dejó aquella madera fina, es infeliz, no quiero decir que no sea feliz, sino que aún no llego al punto de estar completa conmigo misma, esa especie en extinción que llevo dentro, con tanta furia y deseos, no ha terminado de salir, esta sumergida en aquellos recuerdos, mi cabeza en variables ritmícas y mis pies, en la raíz de lo que nunca fue..
Esta que está escribiendo ahora no soy yo, sólo soy la mitad de la que grita muy dentro de mí.

4 comentarios:

ItoCuaz dijo...

Chiiiiicossss!!! Gracias por pasarse a mi blog y dejarme una invitación para venir a pasearme al suyo... Hay un par de nombres conocidos acá, un par de autores conocidos y admirados para mí... Que siga creciendo, pues, este espacio! Saluuuuuuuuuuud!!!!

PD- ¡Qué difícil primer tema "quien soy", creo que es más fácil definir quien NO soy... Aunque si uno quiere saber quien es, creo que mejor será remitirse a todos aquellos que le rodean.

Saludos

ItoCuaz dijo...

Nunca es tarde para hacer lo que uno quiere... y bueno, el final es francamente insuperable; deliciosamente existencialista.

Alexis Sánchez dijo...

Creo que tienes todas las herramientas para hacer excelentes textos. Tienes algo que nosotros no tenemos a pesar de ser un par de años mayores que tú: vivencias.

Recuerdo que platicaba Xavier Velasco en Hermosillo que, una vez a sus 21 entró a un table dance, una dama de compañía le preguntó que si a qué se dedicaba y éste erróneamente dijo: soy escritor, a lo que le refutó con una pregunta ¿Y como de qué escribes?. De tu vida por ejemplo, presumió el púber, a lo que la dama le replicó que él no sabía aún lo que era vivir, mucho menos una vida como la que ella llevaba.

Ante semejante lección con toda la razón del mundo, se reservó en próximos encuentros, su quizás presumible oficio.

Por el contrario, al leer éstas líneas encuentro una especie de ficción autobiográfica, quieres crear mezclando con realidades de tu pasado. Se que tienes mucho que contarnos y tienes técnica, este ejercicio te ayudará bastante. Sigue sorprendiéndonos y coincido con Ito, el final es de lo mejor. Felicidades.

Adolfo Ramírez dijo...

Bueno flaca, me encantó la imagen de los pasos y la madera, la verdad es que impresiona la forma en la que desarrollaste la historia en corto, y eso me da mucho gusto.

El final le dio el toque ambivalente de sutileza y fuerza que hacía falta.

Felicidades flaca